jueves, 11 de septiembre de 2008

No me sale nada

Normalmente cuando intento escribir un poema
no puedo.
Me siento enfrente de un papel, de la computadora,
con mi lapiz, mi bic, mi birome de hotel

¡y no me sale nada!

Me siento en el comedor, en el patio, en el colectivo,
en una sala de espera, en una clase, en una plaza...

¡y nada!

A veces me relajo intentando que las palabras broten
como agua o como hojitas por mis manos.
Usualmente me quedo dormido
y sueño con algo que no me acuerdo.

Otras veces me tenso buscando la pasion
y rompo mi lapiz o mi birome de hotel,
la saliva salta en forma de espuma de mi boca
y los ojos se me salen de las orbitas.

Pero nada.
No hay caso. No-hay-palabras.

Entonces imagino a mi mente como una ciudad
y me meto a investigar que es lo que ocurre
¿por que no hay palabras?

La ciudad esta divida por una avenida enorme,
la avenida de los lugares comunes,
un lugar que siempre intento evitar.
Casi siempre hay problemas de embotellamiento
o hubo algun accidente.
Cada tanto algun pensamiento suicida se tira abajo de un auto,
o hay una manifestacion de la asociacion trauma infantil
en busca de atencion.

Es todo un asunto mantener una mente ordenada.

Pero cada tanto pasa que llego y no hay nadie,
no hay nada que resolver.
La avenida esta vacia
y no se escucha el usual burbujear de recuerdos.

Entonces camino hasta el barrio de las palabras
y tambien parece vacio.
Pero camino un poco y me encuentro con un Gordo
sentado en una reposera enfrente de una casa.
¡Este es un gordo sencillo, no quiero que imaginen
una figura dantesca de gordura!
Ni siquiera es tan gordo. Es medio rechonchito,
mas bien retacon, entradito en carnes...
pero bueno ¡no importa!

la cuestion es que me acerco y le pregunto
mas bien le reclamo
¿donde estan todos?
¿que pasa aca? ¿por que nadie esta trabajando?
¡yo quiero, NECESITO, escribir un poema y aca no hay nadie!
y le digo que esto no puede ser, que asi no vamos para ningun lado,
que si seguimos asi va a haber consecuencias, etc.
El gordo me mira con un ojo desde su reposera.

"pasa que es la hora de la siesta"

¿quien habra escuchado de palabras durmiendo la siesta?
supongo que mis palabras son un poco mas vagas de lo normal.
Pero empecinado en mi necesidad me interno
en los suburbios de mi mente a buscar mi poema.

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