El infinito, en mi precaria concepcion de las cosas, es un lugar eterno. Cuando era chico, intentaba imaginarmelo, intentar pensarlo de alguna manera. Recuerdo sentarme en mi habitacion, con los ojos cerrados, e intentar descrifrar su misterio. Imaginaba entonces, que las paredes de mi habitacion se alejaban de mi cada vez mas y mas. Hasta que la salida ya no era visible y mas aun. Esto me causaba una sensacion de profunda agonia y desasogiego. Era un niño llorando la infinitud.
Digo sin salidas y digo mal porque, en verdad, yo imaginaba mi puerta a lo lejos, alejandose cada vez mas y mas. No era entonces que la salida no existiese, sino que jamas la podria alcanzar.
En mi habitacion infinita no habia otro lugar. Todo lo que era, era la habitacion. Podria caminar, y caminar, la habitacion podria estar llena de cosas, podria haber cadenas de montañas de juguetes. Pero sin embargo nada podria estar fuera de la habitacion. Nunca podria pasar a otra habitacion.
Me acercaba temeroso a la puerta, temiendo no llegar nunca o que al rozarla se aleja a una velocidad vertiginosa de mi, la habria repentinamente y corria escaleras abajo a la habitacion de mis padres, simplemente para verlos, para saber que estaban ahi, escuchar el ronquido impertubable de mi padre. A veces no podia dormir de tanta infinitud, y mi madre tiraba un colchon pequeño e incomodo a un costado y yo dormia aplastado entre la cama, la pared y la mesita de luz. Me calmaba tener un lugar pequeño, la cama de mis padres ocultaba gran parte de la pieza y ya no sentia que la puerta me vigilaba esperando para alejarse.
En mi habitacion infinita entraba todo, pero no habia nada. No habia mas que habitacion y habitacion.
Fue entonces cuando comprendi al infinito como una habitacion en constante expansion. Un lugar inteligible en una imagen simple: la habitacion sin salidas de un niño.
Creo que entonces nace mi necesidad de convertir lo infinito en finito. Es muy simple en realidad. Tan simple como entender porque no hay prision mas horrible que la que no tiene puertas.
Entendia que en mi habitacion solo podia transcurrir el tiempo. Pero de la manera mas absurda y temible. Nada pasaria en mi habitacion. Solo el tiempo.
Tenia un temor terrible al paso del tiempo y la nada. El no suceder de las cosas. Queria que las cosas acabaran, que fueran mortales, que se rompieran y desvanecieran. Me exigia avidamente una meta, algo que rompiese ese ciclo de infinitud. Estudie las religiones (incluso en un momento iba a hacer el curso para ser rabino), medicina (una fascinacion por la neurologia que aun perdura en mi), psicologia (molestaba incesantemente a mi madre en las vacaciones para que me explicara tal o cual caso de Freud), quise dedicarme al cine.
Todo era en vano, iba perdiendo gradualmente el interes en la disciplinas por alguna razon. Las religiones con el tiempo se me volvieron sosas, albegaban esa confianza en la infinitud que me era imposible, a mi resultaba horrorifica.
Despues de pasar mas de una vez por el cortante acero del bisturi, y por el cortante contacto con los hombres de pelo blanco que lo blanden como la verdad absoluta, tambien rehui de la medicina.
En el cine perdi el interes en su realizacion, aun asi hasta el dia de disfruto viendo peliculas que empiezan y terminan cada vez que las veo. Me gusta ver la misma pelicula mas de una vez, cuando ya se que termina. No me importa el como, sino el que realmente lo haga.
Fue un tiempo despues de mis rotundos fracasos y dolores, que mi temor no era la infinitud, sino a la nada que en nuestra mente la infinitud implica. Mas de uno debe imaginar en su mente cada vez que oye la palabra "infinito" el espacio exterior. En toda su incomensurabilidad. Y el alla, el mas alla de las estrellas, de su luz, de su brillo y calor, donde no hay nada, donde nada sucede.
Fue claro entonces lo que debia hacer. Si la nada me asustaba, llenaria a la nada con todo lo que pudiera. Si mis paredes se alejaban, levantaria otras con sus puertas y ventanas. Levantaria casas, mansiones y palacios, que podria visitar, donde estarian mis padres, mis hermanos, mis amigos, los desconocidos de hoy y de siempre. Crearia cercas y rejas, obstaculos para saltar y sortear, para huir infinitamente del alla, del mas alla de las estrellas, donde no hay nada, donde nada sucede, solo la perpetua expansion de las paredes de la habitacion de un niño.
martes, 1 de septiembre de 2009
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