Uno no deberia tener la capacidad de recomendar cirujanos
hasta mas o menos los cincuenta años.
Me desnudo en el subte y me pongo mi remera naranja de monigote.
Estar desnudo en el subte es invitar al cambio.
Atrapalos, tomi, atrapalos.
Buscalos, engatuzalos.
Llegas a retiro a traves de una maraña de combinaciones, que parecen
hacer mas rapido tu viaje. Cuerpos sin rostro dormitan en las entrañas
de la ciudad. La gente no esta viva a las 6 de la mañana, esta en un
limbo total, solo los engranes urbanos nos mueven.
el bondi a las 5:30 am.
el subte a las 6:00 am.
6:30 llegaste a retiro.
a las 7 llega el primer micro que vale la pena.
(aprendes a discernir nacionalidades por mochilas
su marca, su forma, huis de los visitantes provinciales
mucha pregunta y poca respuesta)
Caminas por las platormas. Retiro duerme y respira acompasadamente.
En un rato, se convertira en exhalaciones nerviosas de despedidas
y llegadas tarde, valijas que vuelan por los aires para alcanzar
su objetivo.
Hace frio.
vas al subsuelo, oscuro. Un calor putrido te calienta. Subis.
Hace frio. Das saltitos.
Llega el primer micro de misiones (que este bien lleno, por favor)
- Hello, welcome to Buenos Aires, may I...?
El resto es una seguidilla de "nou, muchos gracios", "no querrremos nada"
y el clasico "no molestes, tio".
Vencido de nuevo. Un compañero habla con una alemana. Ella no habla español
y el apenas si habla ingles. Uno deberia saber decir "¿donde carajo estoy?"
en todas las lenguas vivas y en al menos dos muertas.
Bajo al bar, a las paradas de taxis.
Un tostado y un cafe ¿te lo puedo deber? gracias.
Las paradas de taxistas mutilados.
Los choques los van desgatando. Pierden manos, dientes, paciencia y humanidad.
Los ves posando como gladiadores en la parada. El cartel es su bandera, las panzas
irremediables sus escudos. El ejercito de avanzada de retiro. A traves de ellos,
capta toda la ciudad con sus tentaculos avidos de dinero.
Los taxistas mutilados. Los miras y engullis un tostado mojado en cafe negro.
Lo mutilas en finos trocitos, los metes dentro de la tacita descartable, mojandote
la punta de los dedos en cafe tibio.
Todo
con una mano.
Miras el yeso y preguntas cuanto falta.
Una semana.
Una semana para no tener un brazo en retiro es mucho tiempo.
Empezas a sentir ese olor casi dulce de la transpiracion atrapada entre el vendaje.
Sentis tu piel convertirse esponja y hongo alrededor de los puntos.
Una semana.
Es mucho.
¿Habra quedado... bien?
La historia no es reconfortante. Mucho doble intento de por medio.
Triple y cuadruple por el mismo precio.
Terminas el cafe de un sorbo. Esta frio y lleno de migas en el fondo.
Conforma una baba que parece un animal subacuatico, que se arrastra
por el fondo del oceano.
Te levantas.
En la parada, te da la mano un hombre que tiene solo dos dedos.
Apretas, sentis solo dos dedos. Le falta un pedazo de mano.
¿Donde estaran esos dedos que no estan donde realmente los necesitan?
lunes, 31 de mayo de 2010
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