- ¿Queres tomar un cafe?
Me pregunta mi madre a la entrada de su habitacion. A cabo de llegar al comfort de la Santa Villa, en la que la casa de mis padres se hiergue, grande y verde, como escalando y floreciendo por sobre una maraña de vecinos, vecindades, historias y carteles anunciando manicura.
Subo las escaleras con un cigarrillo a medio consumir en la mano. Acaricio a mi gato en el descanso, me mira, alerta, sus pupilas dilatadas en mis ojos desencajados. Se abre la puerta de la habitacion de mis padres y me detengo en mi accion.
- ¿Queres tomar un cafe?
Me pregunta mi madre. No, acabo de llegar. Acabo de llegar de viajar de Marsella hasta Beirut, todo en un flash. En un colectivo. En un mar caspio de acido... ¿es el caspio? ¿que dirias D. de esta anotacion geografica?
- No, acabo de llegar - me rio.
Estoy en mi cuarto, comiendo. En una de mis tipicas compulsiones, ataco la rueda del mouse con una tijera. La goma esta avejentada y se fue despegando. En general, soy muy vago, pero cada tanto noto ciertas cosas que no me dejan dormir: el no haber cerrado la canilla para el lado correcto (tiene que estar siempre del lado del agua fria), los zapatos no estan debajo de la cama. Recien, despues, dentro de un rato, en lo de D., barri el piso y acomode un zapato de taco alto detras de un sillon...
Claramente, la goma desgastada tenia que desaparecer o no iba a poder dormir ni usar la computadora con tranquilidad.
Terminada mi angustiosa tarea (aun queda un pedacito de goma que me molesta y lo siento detras de mis dientes), entre distracciones, ver anime, ver media pelicula, tocar la guitarra, intentar encontrar la letra de una cancion... hablo con D.
¿Compras vos las cervezas? En un rato estoy alla...
Se hace tarde. Cierro la casa, pongo la alarma, le doy de comer al gato, quizas no en ese orden, cuando salgo subo y bajo las escaleras mil veces y voy al baño en fracciones. No salgo de mi casa hasta que cruzo la vereda...
¿Cerre bien? A veces chequeo. A veces chequeo las dos puertas. Siempre estan cerradas ¿Alguna vez me las olvide abiertas? Creo recordar que si.
Comemos pizza, tomamos cerveza, hablamos. Fumamos cigarrillos en la ventana y pescamos unos trolls con una escoba.
De alguna manera, siempre terminamos viajando. O empezamos, depende quien y cuando lo mire. Yo dentro de 40 años, vos encontrando este texto perdido en la internet.
"Flash". Gran nombre. Profetico. D me presta el libro. Lo hojeamos y entre las paginas hay un subtepass doblado como un sobre.
Primero recuerdo que D solia guardar tucas (colillas de cigarrillos de marihuana, para los abstemios) dentro de los subtepass. Pero, para mi sorpresa, se deja caer en la mesa, entre el sudor de la cerveza y las servilletas, una pepa. Un carton con LSD.
¡Oh sorpresa!
Ninguno de los dos tomabamos desde hacia 2 años, al menos. Cuando nos fuimos al sur y yo, entre nuestros lances, termine en el hospital de lago puelo por no poder parar de vomitar todo el alcohol que habia tomado.
(¿Te das cuenta como un viaje nunca termina una vez que empieza? Cierro la puerta de la habitacion. Hay cosas que no hay que compartir con los padres, por eso uno se va.)
Problablemente esta seco. Seguro que no queda nada. Yo creo recordar, segun me dijieron, que el LSD responde mal al calor, se disipa, se evapora, se deshace, no queda nada de su molecula. Quizas anfetaminas, pero no LSD.
Tomamos un cuarto cada uno casi sin pensarlo. Algunas drogas, en algunas ocasiones, son como las mujeres. Uno se las encuentra y sabe que se las va a cojer. O se lo van a cojer a uno, repito, todo depende quien y cuando lea esto, y desde que perspectiva.
Hacemos unos llamados. Tenemos una fiesta ahi, una fiesta alla. Todas mas o menos de camino o mas o menos lejos. Todos planes inacabados. Salimos a caminar con plan de encontrarnos con unos amigos en algun momento.
Y pensar que al principio de la noche los dos estabamos para algo tranquilo...
Antes de salir, nos tomamos el resto de la pepa. Son alrededor de las 3 am y tenemos cada uno medio acido encima.
Caminamos por el medio del tunerl-soledad de Florida. Ese tunel de concreto en el que apenas si hay gente a tal hora del sabado, pero que es un infierno durante todos los dias de la semana a hora pico. Existe en cada ciudad. La peatonal de Florida es una constante geografica, el mismo punto repetido en todas las urbes del mundo, en el que uno se cruza gente de todo el mundo: marroquies, eslavos, yankees, peruanos en una marejada interminable de gente que cruza ciudades, paises y paisajes.
Terminamos en uno de esos pseudo-barsuchos por Avenida de Mayo en los que siempre hay una television prendida con un partido de futbol y en los que absolutamente todo, este a la venta o no, aparenta valer diez pesos.
Empiezo a sentir los efectos mientras tomamos algo. Ese gusto metalico y ese patadon en el estomago que hace dificil tragar la cerveza. Atencion, el gusto metalico es un augurio de mal flash. Atencion, no tomar psicoactivos en la ciudad. Demasiadas cosas, demasiada gente, demasiados impulsos, demasiadas mentes. Demasiado.
Fumar un cigarrillo siempre ayuda. Un "banish" personal. Como pedirle fuego al punga antes de que te choree: lo despista. Hay que despistar al mal flash, es como algo que te persigue, pero uno puede adelantarse hasta la esquina y pedirle un cigarrillo cuando menos lo espera.
Eso es lo bueno de D. Si bien, vamos a distinto tiempo, sabemos surfear con el ritmo del otro.
Mi madre esta abajo... necesito ser un hijo y ser un escritor y ser un poeta y ser un musico. Y en el interin quizas crearme una vida propia o enamorarme, quien te dice. Todo puede volver a pasar.
Salimos a fumar un cigarrillo. Recibimos mensajes de texto ambiguos ¿Esta buena o no esa fiesta? Pasamos treinta veces por la entrada, con D. pateando tachos de basura por Florida y yo preocupado por la gorra (la policia, en lunfa).
Estamos los dos muy de acido y apenas si nos empezamos a dar cuenta. Caminamos una cuadra en silencio.
¿No escuchas, no el que no haya silencio...
...
... ...
... ... ...
Si no que la ciudad NUNCA PARA de ZUMBAR?
Ese zumbido de heladera, que pareciera que en cualquier momento va parar y vas a poder dejar de hablar alto, sobre un sonido que ya ni si quiera escuchabas, y decir "aah...".
- No me digas la hora.
Me dice D.. Yo siempre se que hora es, ni siquiera tengo que mirar el reloj, es mas una comprobacion que una necesidad de la informacion. Puedo comerme media hora y por lo tanto calcular mal los tiempos y llegar tarde a todos lados, pero tengo un sentido bastante exacto para el tiempo. El sentido mas inutil e insoportable que tengo. Si hay algo de lo que me gustaria olvidarme, es de la hora. Horas de estudio, horas de trabajo, horas de sueño, todas contadas como por cuenta gotas de alguna solucion inexplicable. Prefiero escribir y que la realidad me alcance en la esquina, con unos Parliament para convidarme si puede ser.
Estamos de nuevo en la puerta de la fiesta. Todavia es de noche, pero empieza a clarear. Los dos sabemos que hora es y es la hora que ninguno quiere que sea.
Estamos de nuevo en la puerta de la fiesta. Todavia es de noche, pero empieza a clarear.
- Si a vos te de la cara, yo te sigo.
Cualquiera de los podria haberlo dicho. Sin embargo, fui yo.
Entramos a "buscar a unos amigos". Ya es tarde y normalmente no nos dejarian entrar, pero hay una actitud de "ya fue" en el policia gordo de la entrada y el flaquito de seguridad. Nos dejan pasar. Yo tengo "Flash" en la mano. El policia se rie diciendo que parezco un evangelista. Yo digo que vengo a predicar la palabras.
"Flash: la tragica experiencia de la droga"
Un titulo que probablemente no quieras leer un sabado a la noche ¿no? Sin embargo, nuestra vision con D. es distinta. Nos gustan los viajeros, los borders, los heroes poeticos de la noche con sus mil y una poesias jamas recitadas en ningun lugar, gritadas a pulmon en los brazos de algun borracho entre algun ritmo frenetico u otro.
Asi que Flash significa muchas cosas. Entre ellas: wow, QUE FLASH.
De repente, entramos en una fiesta. A veces, cuando uno entra en una fiesta, es como que uno no termina de entrar. Entra y se va y no paso nada. Nunca festejo, nunca bailo realmente con ganas. Fuma unos cigarrillos, toma, se marea y se toma un avejentado taxi hasta su casa. La verdadera fiesta a uno lo abandona recien cuando se baja del colectivo llegando a su casa, con una sonrisa de duende y un libro entre las manos, despues de haber viajado con una gorda durmiendo en tu hombro mientras viajabas y viajabas por Marsella, por Beirut, con musulmanes evangelizados, mujeres jovenes y esbeltas, droga en un convetillo perdido en algun lugar del mundo, todo eso por un peso con veinticinco.
Entramos y es como un submundo de noche eterna. Podrian ser las diez de la noche por el nivel de actividad que se nota en el ambiente. No veo caras con sueño y, a decir verdad, a duras penas si veo caras, entre mi miopia, la falta de luz y los destellos azules ritmicos.
Nos encontramos con nuestros amigos bailando alrededor de una despedida de soltera. La casada esta vestida de conejita y la habiamos visto entrar antes al boliche. Quisimos entrar con ellas, hubo algun pseudo lance de simpatia, pero sin frutos. La noche vuelve, la noche entrega, todo en su momento, no hay que apresurarse a nada. Si te fijas bien, ni el dia la corre a la noche.
Tardo un rato en entrar en ritmo. La musica ochentosa me aleja un poco, intento bailar, fumo, me empiezo a sentir incomodo y me quiero ir.
Hace mucho que no saliamos a caminar, a CAMINAR con D. Me lo recuerda. Un amigo tiene marihuana.
- Te banco un porrito y nos vamos a la mierda.
Pocas ganas de quedarme, pocas ganas de irme solo. No apures, no apures a la noche, que es histerica, pero si te quedas, entrega.
¿Alguien estara escuchando mi teclear casi frenetico? Estoy tirado en la silla, cada tanto me doy cuenta que estoy cansado. Tengo los ojos desorbitados y la mandibula encajada en su lugar como si fuese de piedra. Creo que fumo porque en este momento tengo que consumir algo y creo que es lo unico que mi quijada esta dispuesta a dejar pasar.
Empiezan sonar los Beatles. El recital de Paul, tan cercano, gritar a todo pulmon con mi hermano... uno esta tan rapido de nuevo como en casa con la musica. Suena antes o despues Iggy Pop, antes o despues tantas cosas, tanta musica. La gente aparece y desaparece, la despedida de soltera se acabo. No hay nadie en el escenario y mis amigos se suben a seguir bailando.
¿Donde esta D.?
Encontre mi punto de desconexion. Entre en la fiesta y en un tunel de ritmo por un rato y me olvide del mundo y de la nada. Pero me desconecte, como bajarse de un vagon. Yo no me quiero subir al escenario.
¿Donde esta D.?
Bueno, yo me voy a la mierda y lo llamo de afuera.
Nos encontramos en el camino a la salida. Estoy bastante sudado y problabemente tengo cara de loco. Salimos a fuera, en el camino creo reconocer a alguien. Es una chica, una amiga de una amiga o de una chica con la que sali en algun momento brevemente y ahora es amiga-o-anda-saber-que-pero-tampoco-importa-demasiado-porque-no-me-quiero-hacer-mucho-problema-por-esas-cosas con la que siempre que me encuentro, estoy en cualquiera. No falla. O acabo de terminar de tocar y estoy en otro mundo, o estoy re borracho. Me cae bien por alguna razon, energia mas que nada creo, pero creo que nunca le dije dos palabras coherentes. O si se las dije, quizas, pero de seguro no me las acuerdo.
Caminamos un poco mas y vamos a la parada del bondi (empiezo a estar cansado, ahora, en ese entonces, es como todo lo mismo, la reverberancia del mismo momento, porque dormir o leer en el colectivo es lo mas cercano que existe en este planeta a teletransportarse).
Tengo los dedos duros y a veces se me traban en las teclas, como si mis manos estuvieran cansadas. Soy musico, se lo que son las manos cansadas, y las mias son dificiles de cansar. Han llegado a los extremos quirurgicos del cansancio y la extenuancion. Son manos bastante viajadas, aca entre las teclas, en las cuerdas o en el bondi, como mas prefieras.
Llegan nuestros amigos. Risas en el bondi. Se me escaparon dos que los vi irse, pero perseguirlos, despues de medir bien la distancia entre mi cuerpo fisico y la realidad pesada de un 26 acelerandose contra mi persona, me di cuenta era, probablemente, no la mejor decision que podria haber tomado, asi que los deje irse.
Que la noche me de risa, poesia, cerveza, y a veces mujeres. A la mañana, solo le pido colectivos.
Llega el bendito 109 alegre como un suspiro. Chau, chau y paro el bondi con un pucho a medio consumir en la mano. Y a viajar por Beirut, por Marsella y por Florida y el microcentro, pasando por Almagro, Villa Crespo, Paternal, hasta llegar a la Santa Villa, a mi madre con el cafe, a mi gato con sus ojos siempre alertas, y mis ojos desorbitados, y D. que no puede dormir y yo que escribo entre estas teclas y fumo un cigarrillo, sentado con olor a sudor y alcohol, para espantar el gusto metalico, indefinible, alegre y escandaloso, ruidoso y zumbante, de una noche en Buenos Aires.
- ¿Queres tomar un cafe?
Capaz que si.
domingo, 14 de noviembre de 2010
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